«Tal es, sin embargo,
el Dios que desde tiempos inmemoriales se nos ha enseñado y que hoy todavía se
enseña en la escuela y en el hogar corrientes. ¡Qué de crímenes han sido
cometidos en su nombre!
¡Qué de odios,
guerras, calamidades han sido furiosamente desencadenados por sus
representantes! ¡Ese Dios, de cuántos sufrimientos ha sido la causa, y cuantos
males engendra todavía!
¿No llegará jamás el
día en que, cesando de creer en la Justicia Eterna, en sus edictos imaginarios,
en sus recompensas problemáticas, los humanos trabajen con ardor infatigable
por el advenimiento sobre la tierra de una Justicia inmediata, positiva y
fraternal?
¿No sonará jamás la
hora en que, desengañados de consolaciones y esperanzas falaces, que les
sugiera la creencia en un Paraíso compensador, los humanos hagan de nuestro
planeta un Edén de abundancia, paz y libertad en el que las puertas estén
fraternalmente abiertas para todos?
Tiempo ha que el
contrato social se ha inspirado en un Dios sin justicia; tiempo es ya que se
inspire en una justicia sin Dios. Tiempo ha que las relaciones entre los
pueblos han dimanado de un Dios sin filosofía; tiempo es que dimanen de una
filosofía sin Dios. Hace ya siglos que monarcas, gobiernos, castas y clero,
conductores de pueblos y directores de conciencias, tratan a la humanidad como
a un vil rebaño de carneros, para en último término ser esquilados, devorados,
lanzados al matadero.
Hace ya siglos que
los desheredados soportan pasivamente la miseria y el servilismo, gracias al
milagro procedente del cielo y a la visión horrorosa del infierno. Es preciso
acabar con este odioso sortilegio, con este abominable engaño.
Y tú que me escuchas,
abre los ojos, observa, comprende. El cielo del que sin cesar te hablan; el
cielo con ayuda del cual intentan insensibilizar tu miseria, de anestesiar tus
sufrimientos y de ahogar el gemido que a pesar de todo exhala tu pecho, es un
cielo irracional, un cielo desierto. Sólo tu infierno está probado, es positivo.
Basta de
lamentaciones: las lamentaciones son vanas.
Basta de prosternaciones:
las prosternaciones son estériles.
Basta de plegarias: las
plegarias son impotentes.
¡Levanta, hombre!
Derecho, altivo, rebelde, declara una guerra implacable al Dios que tanto
tiempo ha impuesto, a ti y a tus hermanos, una embrutecedora veneración.
Desembarázate de ese
tirano imaginario y sacude el yugo de ésos que se pretenden sus representantes
aquí en la tierra.
Mas acuérdate de que
si sólo haces esto, la tarea no será realizada más que a medias.
No olvides que de
nada te servirá romper las cadenas que los dioses imaginarios, celestes y
eternos, han forjado contra ti, si no rompes también las que contra ti han
formado los dioses pasajeros y positivos de la tierra.
Estos dioses giran a
tu alrededor, y procuran envilecerte y degradarte. Estos dioses son hombres
como tú.
Ricos y gobernantes,
estos dioses de la tierra la han poblado de víctimas numerosas y de inexplicables
tormentos.
Puedan un día
rebelarse los condenados de la tierra contra estos verdugos, para fundar la Ciudad
de la que estos monstruos queden para siempre desterrados.
Cuando te hayas
emancipado de los dioses, de cielo y de la tierra; cuando te hayas
desembarazado de los tiranos de abajo y de los tiranos de arriba; cuando hayas
realizado ese doble gesto de liberación, entonces, solamente, ¡oh, hermano!,
saldrás del infierno en que te hayas y realizarás tu cielo. Dejarás las
tinieblas de tu ignorancia, para entrar de lleno en las puras claridades de tu
inteligencia, libres ya de la influencia letárgica de las religiones.»
Doce pruebas de que
demuestran la no existencia de Dios, Sébastien Faure.
Cuando el Cristo me
pregunta, yo respondo
"Es una crisis
de fe, solo una crisis de fe"
Soy como Sísifo, pero
en el Gólgota
Y ocho faroles me
alumbran el rostro
Lo he tenido todo, lo
dejé caer
Ahora me busco en
pozo sin fondo
Lo he tenido todo, lo
dejé caer
Ahora busco la luz
abriéndome paso en la nada
Cuando el Cristo me
pregunta, yo respondo
Es una crisis de fe,
solo una crisis de fe
Soy como Sísifo, pero
en el Gólgota
Y ocho faroles me
alumbran el rostro
Lo he tenido todo, lo
dejé caer
Ahora me busco en
pozo sin fondo
Lo he tenido todo, lo
dejé caer
Ahora busco la luz
abriéndome paso en la nada
Lo he tenido todo, lo
dejé caer
Ahora me busco en
pozo sin fondo
Lo he tenido todo, lo
dejé caer
Ahora me busco en
pozo sin fondo
Yo nunca he creído,
¿para qué responder?
Ennavajado con mi
sombra en el Blanco Encalado
El Cristo que me
mira, la luna que me quema
Las velas bailan
sobre el suelo empedrado y yo digo
Si nunca he creído,
¿para qué responder?
Al borde del abismo
viven siempre los fantasmas
Estoy buscando las
puertas del cielo
Quiero la corona del
rey de la nada
Rey de la nada
Rey de la nada
Si hay una grieta en
todo, yo quiero encontrar la mía
Y dejar que pase la
luz lunar
Que alumbre mis dudas
y ahogue mi pena
Mientras espero la
verdad como un trozo de pan
Si hay una grieta en
todo, yo quiero encontrar la mía
Y dejar que pase la
luz lunar
Que alumbre mis dudas
y ahogue mi pena
Mientras espero la
verdad como un trozo de pan
Rey de la nada
Rey de la nada
Audio: Viva Belgrado
– El Cristo de los Faroles
https://www.youtube.com/watch?v=U328i2-jG8A&list=RDU328i2-jG8A&start_radio=1
No hay comentarios:
Publicar un comentario