domingo, 27 de septiembre de 2026

EL DERECHO A LA CIUDAD

 


«Un territorio intensamente habitado acaba por devenir en sí mismo una afirmación, una explicitación, una expresión de lo que en él se vive. Esto puede verse tanto en una población bororo, cuya composición pone de manifiesto la relación con los dioses de sus habitantes, como durante el florecimiento de grafitis que sigue a unos motines, a una ocupación de plaza, a cualquiera de esos momentos en que la plebe se pone nuevamente a habitar el espacio urbano.

El territorio es aquello a través de lo cual la comuna toma cuerpo, encuentra su voz, accede a la presencia. “El territorio es nuestro espacio de vida, las estrellas que vemos durante la noche, el calor o el frío, el agua, la arena, la grava, el bosque, nuestro modo de ser, de trabajar, nuestra música, nuestra manera de hablar.” Así se expresa un indígena nahua, uno de los comuneros que retomaron por las armas, a finales de los años 2000, las tierras comunales de Ostula, acaparadas por una mafia cualquiera de pequeños propietarios rurales de Michoacán, para declarar en ellas el Municipio Autónomo de San Diego Xayakalan. Ocurre que toda existencia, por poco que mantenga un agarre sobre el mundo, necesita de una tierra en donde inscribirse, ya sea en Sena-Saint-Denis o en las tierras aborígenes de Australia. Habitar es escribirse, es narrarse directamente en la tierra. Es lo que se sigue oyendo en la palabra geo-grafía. El territorio es a la comuna lo que la palabra es al sentido — es decir, nunca un simple medio. Aquí se encuentra lo que fundamentalmente opone la comuna al espacio infinito de la organización mercantil: su territorio es la tablilla de arcilla que sólo en sí misma devela su sentido, y no una simple extensión dotada de funciones productivas hábilmente repartidas por un puñado de expertos en acondicionamiento, desarrollo y ordenación. Hay tanta diferencia entre un lugar habitado y una zona de actividades como entre un diario íntimo y una agenda. Dos usos de la tierra, dos usos de la tinta y el papel que en nada se aproximan».

A nuestros amigos, Comité Invisible.

 

Audio: Biznaga – El futuro sobre plano

https://www.youtube.com/watch?v=Kc7kNKogpew&list=RDKc7kNKogpew&start_radio=1